ADVERTENCIA: Antes de que empiecen a leer este artículo deben saber que soy fan del manga. No de TOOOODO el manga, pero sí leo de manera periódica varios mangas, y de hecho admiro bastante la cultura del dibujo que se ha desarrollado en Japón a lo largo de los años. Algunos de los títulos que leo frecuentemente son:

  • One Piece de Eiichiro Oda
  • Naruto de Masashi Kishimoto
  • Bleach de Tite Kubo
  • HunterxHunter de Yoshihiro Togashi(No me dieron muchas ganas de seguir leyéndola)
  • Samurai X de Nobuhiro Watsuki (serie terminada hace unos años)
  • Fullmetal Alchemist de Hiromu Arakawa (Terminó a principios de este año)
  • Ranma ½ de Rumiko Takahashi (Terminó hace como 10 años, quizá más)
  • Inu Yasha de Rumiko Takahashi (También terminó hace unos años)
  • Yu Yu Hakusho de Yoshihiro Togashi (También terminó hace un rato)

En cuanto al anime… solía ver, como todos los que nacimos entre 1980 y 1999 (en mi caso, 1992), Dragon Ball Z, Pokémon, Sakura Card Captor, Samurai X e Inu Yasha.

Sé lo suficiente sobre manga como para hacer esto. Al fin y al cabo, no voy a criticar al manga como género, ya deé en claro que me agrada leerlo.

Como de seguro ya sabrán, soy un aspirante a monero en la siempre caótica y malinchista república mexicana, algo que es “común” y que sin embargo no tan común al mismo tiempo. ¿Por qué? Resulta que últimamente (desde el “boom” del manga en México, hace unos 15 años), a los jóvenes y aspirantes al dibujo en México les da por dibujar manga. No es que esté mal. No está mal, al contrario, me parece absolutamente maravilloso que aspiremos a aprender de otra cultura de dibujo que no sea la gringa. Pero…. chale, es que hay límites, y francamente el manga está sumamente sobrevalorado.

¿Cómo es que surgió la idea de publicar esto? Pues resulta que hoy, domingo 22 de Agosto de 2010, compré dos publicaciones que llamaron mi atención. La primera, a eso de las 12:00 del día, fue la revista DibujArte S3 no. 69, en cuya portada viene un dibujo (*cough* Manga *cough*) de Luis Belmont, quien es un tipo muy talentoso, no me malinterpreten. Compré la revista (de Vanguardia Editorial) porque hay veces en que trae artículos que me interesan sobre manera, como colorear en photoshop, pintar con acuarelas, tinta digital, tinta normal, etcétera.

La segunda publicación que adquirí fue un fabuloso libro de Mercurio López Casillas sobre el maestro José Guadalupe Posada, uno de los mejores (si no es que el mejor) ilustradores de México de finales del siglo XIX y principios del XX. Después de hojear durante horas los grabados de Posada, me di cuenta de que tenía la revista de DibujArte a un lado. Y entonces comencé a preguntarme “Bueno, habiendo tanto talento en México, como el de este tipo Luis Belmont, ¿Por qué chingados todo el mundo dibuja manga?”. Y con “todo el mundo” me refiero a la gran mayoría de ilustradores y dibujantes en México que se decantan por el estilo japonés.

Son muy pocos los mexicanos que realmente desarrollan un estilo propio del gran número de inspiraciones (comic, novela gráfica, ilustraciones, paisajes, manga) que hay en el “mercado” del dibujante, por citar a algunos, Mario González (A quien admiro mucho, y que publica primero en inglés, pero, ¿de qué otra manera se puede uno dar a conocer en el ámbito de los cómics en México?), Augusto Mora, Bachan, Juanele y Zirta.

Digo, está claro el por qué el manga ha sido una influencia tan poderosa en todos los dibujantes mexicanos (crecimos viendo el anime de DBZ, por favor). Y si no está claro, déjenme mencionar algunos elementos: narrativa, anatomía (la exagerada anatomía femenina, por ejemplo, o los músculos super desarrollados de algunos varones), violencia y humor para “todas las edades” (aunque en muchos casos ese humor sean en realidad referencias altamente sexuales disfrazadas), entre otros (no podemos olvidar la gran cantidad de géneros que exploran los mentados japoneses).

Decía: está claro por qué el manga ha sido una influencia tan poderosa en los dibujantes mexicanos, pero llegar al punto en que la mayor parte de las publicaciones sobre dibujo que aparecen de manera quincenal, semanal, mensual o bimestral en los puestos de revistas son referentes al manga y/o al anime (que sólo es el estilo de animación realizado por los japoneses, y que también admiro pero del cual sólo pretendo sacar unos cuantos elementos y no dedicarme de lleno a emular el estilo japonés) es un golpe bajo y una mentada de madre para el dibujo mexicano.

No he visto, por ejemplo, que en una revista sobre “comics” en méxico hagan entrevistas a autores independientes como los que mencioné anteriormente, y eso es realmente lo que deberían estar haciendo para promover la industria de la historieta (porque “comic” es una palabra gringa que se refería en un principio a las tiras cómicas y que se quedó como nombre definitivo para el arte secuencial) en México, o reportajes sobre Butze, Rius (bueno, a ese lo lee todo el mundo), Quezada o Posada. Para hacerla crecer, maldita sea. Volteo a los puestos de revistas y me encuentro con las publicaciones gringas (que no están mal, pero perjudican igual o peor que el manga a la historieta mexicana) distribuidas por Vid, además de los centenares tomos de manga que venden en sus sucursales. Checo un poco más y me encuentro con Conexión Manga, DibujArte S3 (que si bien no se dedica de lleno al manga, en la mayoría {¡EN TODAS!} de sus publicaciones usa ejemplos con ilustraciones de tipo manga) y Akiba Kei, las tres distribuidas por Vanguardia Editores (que también distribuye el popular comic gringo Archie).

Publicaciones mexicanas en formato de historieta hay varias, pero siempre es algo así como el Libro Vaquero, El Pantera, Kaliman o Memín Pinguín (las últimas dos siendo verdaderos ejemplos de la historieta en México, y no pendejadas), que si bien está chido que las saquen, ya fue mucho, ¿no es cierto? Memín Pinguín, por ejemplo, una larguísima historia creada por Yolanda Vargas Dulché que se reedita, y reedita, y reedita hasta el cansancio.

Lo que más me molesta de las editoriales mexicanas de revistas (verdaderas editoriales mexicanas de revistas de historietas, no Televisa ni nada de eso) es que no se prestan a cosas nuevas. Vid publica Marvel, DC, manga y a Memín, pero no permite que nuevos autores creen revistas nuevas que se puedan distribuir como HISTORIETAS en toda la república. Les da miedo el cambio.

Me entristece que el manga haya tomado tanto control sobre la vida de los dibujantes mexicanos (porque si dibujan manga, no son moneros, está claro. Son Mangakas). Sin ir más lejos, el tal Luis Belmonte dibuja Manga. Su primer trabajo publicado fue en DOMO, la primera revista dedicada al Manga en México. Hay dos razones: está claro que le interesaba dibujar manga (no critico eso porque, tal y como él lo dice, era la primera revista de Manga en México. Entendible que los jóvenes experimentaran), y la segunda es que no hay revistas de difusión de historietas en México (esto último es un fenómeno más actual. Antes estaba la revista PEPÍN. El refugio actual para los moneros es la revista MAD… ¡que tampoco es realmente mexicana, aunque su equipo editorial sea mexicano! Digo los respeto y todos. Por ese medio conocí, por ejemplo, a Augusto Mora, pero chale. ¿Qué les cuesta crear una revista MEXICANA de historietas?).

Es, repito, una tristeza. Ojalá que el panorama cambie pronto para las historietas en México. Lo dudo, pero lo espero.

Saludos,

Ject.

El libro que me compré de Posada
El libro que me compré de Posada