5 poemas

Un día llegó mi maestro de literartura al salón y nos dijo que como ya íbamos a terminar el libro de ejercicios nos iba a encargar 2 trabajos bastante largos: Un Poemario y una Novela Corta para fin de este mes. No es que escribir versos sea una afición mía, aunque resulta divertido y sobre todo en la manera que yo lo hago. Lo único que me deprime es que por más que intento no logro hacer poemas de amor… me parecen demasiado cursis (los que yo hago), y no me gusta sentirme cursi. En fin. Presento acá 5 poemas de los 6 que he escrito. El 6to es un soneto bastante estúpido que no publicaría nunca (a menos que me ofrezcan pasta, claro)…

1. ¿Porqué no le dejan flores a Francisca?

Caminando entre parientes y desconocidos,

La gente de fiesta con flores y velas,

Mientras nos observaban las estrellas

Visitar a nuestros muertos queridos.

Tras vagar un rato dejando flores

Dí con una tumba de piedra blanca,

“Aquí yace Francisca”, rezaba la placa,

Y estaba olvidada por sus amores.

Miré a ambos lados buscando a sus parientes,

Ni un alma estaba junto al sepulcro.

Me acerqué un poco, y entonces, sin lucro,

Le dejé una flor en sus cimientes.

¿Porqué no le dejan flores a Francisca?

Olvidada allá donde el polvo fue vida,

Le dirigí una última mirada pensativa

Y me alejé a la par de una suave ventisca.

FIN

2. Por Una Perra

En silencio vagabas por las calles sin rumbo,

Cual borracho tras una juerga llorando por el amor.

En la oscura noche te vi dando tumbos,

A mí te acercaste con cierto temor.

Chasqueando los dedos te llamé sin dudarlo,

Sacaste la lengua y moviste el rabo,

Y poco antes de poder asimilarlo,

Nuestras almas cabos habían atado.

Te acercaste con poco cuidado,

Me agaché a acariciarte con gesto cauteloso.

Con bobalicona sonrisa me habías mirado,

De tu hocico caía baba cual río caudaloso.

Caminamos un rato juntos,

Mientras tú retozabas yo me reía.

Te acostaste divertido en mis zapatos,

Y yo felizmente te hice cosquillas.

Una cuadra antes de llegar a mi hogar,

Apareció en la esquina una figura,

Hacia ella corriste ignorando mi amistad.

Por una perra perdiste la cordura.

FIN

3. Demos Gracias a Dios (Crítica a los sacerdotes)

Ante una multitud anhelante un sacerdote se paró,

“Demos gracias a Dios por que la vida nos dio”.

Con ánimos incesantes, “Amén”, la multitud respondió,

Y sonriendo en sotana blanca, el sacerdote como cerdos a todos miró.

Una vez terminada la misa a sus aposentos volvió,

Riéndose de las viejas a quienes su dinero quitó.

Colocó la cesta de las limosnas muy cerca de su reloj,

Quitóse la sotana blanca y una cerveza bebió.

Para ver el partido su televisor encendió,

Se sentó en el sillón y la calva se sobó.

De su cerveza espuma salió,

Y de su ombligo pelusa sacó.

Como su equipo perdía el sacerdote gritó,

“¡Con un carajo!”, lleno de rabia exclamó.

Encolerizado de su sillón se levantó,

Y con un movimiento de muñeca al televisor la cerveza arrojó.

La tele en mil trozos estalló,

Volaron vidrios por toda la habitación,

El sacerdote con los brazos el rostro se cubrió,

Y ya cuando todo había terminado, a la basura el televisor aventó.

El hombre de su casa encolerizado salió,

Pero antes del ropero una camisa sacó,

Y junto con la camisa, un bigote postizo portó,

No sin antes guardar las limosnas bajo su colchón.

Siete o seis cuadras el padre caminó,

Llegó hasta un edificio color negro como carbón,

El hombre que cuidaba dinero le pidió,

Y el sacerdote quinientos le pagó.

Como si su casa fuera al edificio entró,

Caminó por los pasillos y en su lugar de siempre se sentó.

La rabia se le había bajado para cuando a la mujer que bailaba miró,

Y sin pensarlo dos veces doscientos le puso en el sujetador.

La mujer a una habitación lo llevó,

De un bolsito sacó una llavé y la puerta cerró.

Esa noche el sacerdote se divirtió

Con la mejor prostituta que el putero ofreció.

Al dí siguiente y como siempre misa ofreció,

Los mismos viejos versos el padre recitó.

Con falsa sonrisa e hipócrita mirada el vino bebió.

“Porque estamos vivos, demos gracias a Dios”.

FIN

4. Señora

Quien la recordara

Antes de que su pelo canas pintara…

Quien supiera que antes de su senectud,

Con una mirada volvía loca a la juventud.

No se preocupe, señora,

Que la muerte no es mala,

Es tan solo un trámite,

Efectuado con una pala.

Dígame usted quién supo…

Que cuando usted cantaba

Del cielo caía

Dulce de guayaba…

Piense en aquellos chicos,

que enamorados perdidos

le dedicaron poemas

que suspirando escribieron…

No se asuste, señora,

Que la muerte no es mala,

Seguramente la parca

Entre rosas la aguarda.

FIN

5. Eres Feo

Amigo mío, es hora de admitir,

que eres feo y sin porvenir,

Lo mas triste es que no te das cuenta

Que la gente de risa de ti revienta…

Tú, que sueles ostentar

Tus bienes sin vacilar,

Deberías reflexionar

Y en un espejo tu cara mirar.

Porque además de una cara cagada,

Posees una actitud nada afamada;

Las mujeres a tus espaldas se ríen,

“Pobre pendejo”, se oye que dicen.

Pero no te preocupes, amigo,

Que ser guapo no lo es todo,

Aunque para que lo pienses, te digo,

Busca morirte de algún modo.

FIN

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